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Fernando Valladares es científico titular del Centro de
Ciencias Medioambientales del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas.
Cursó la licenciatura de Ciencias Biológicas entre
1983 y 1988, y obtuvo los premios extraordinarios por su licenciatura
y por su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. En 1994
obtuvo el premio internacional Mason H. Hale de la International
Association for Lichenology en Vancouver (Canadá) por las
investigaciones incluidas en su tesis doctoral y publicadas en varias
revistas especializadas de liquenología. Ha publicado mas
de 80 trabajos científicos y es evaluador habitual de 14
revistas internacionales de prestigio dentro de los campos de la
ecología y la fisiología vegetal. Es miembro de las
sociedades americana, británica, española, europea
e internacional de ecología, y pertenece a la Junta Directiva
de la Asociación Española de Ecología Terrestre.
Su investigación le ha llevado a realizar diversas estancias
en estaciones biológicas como la de Barro Colorado (Panamá)
de la Institución Smithsonian (EE. UU.) y las Bases Antárticas
Juan Carlos I (España) y Risopatrón (Chile). Su trabajo
ha sido realizado en colaboración con especialistas de diversas
Universidades nacionales (Complutense y Autónoma de Madrid,
de Granada, de Valencia, pública de Navarra) y extranjeras
como la de California en Davis (EE.UU.), Kiel y Würzburg en
Alemania, y Lisboa en Portugal. Colabora o ha colaborado con científicos
del CNRS y del INRA (Francia), así como con científicos
de diversos centros del CSIC (CIDE, IPE, IRNA).
El tema principal de sus trabajos ha sido la comprensión
de los mecanismos implicados en la supervivencia vegetal en condiciones
extremas, en especial cuando la luz muy intensa o muy escasa se
suma a otros estreses ambientales como la falta de agua o las temperaturas
adversas. Por ello ha realizado una importante parte de sus labores
de investigación en la Antártida, donde la radiación
intensa se combina con temperaturas muy bajas que limitan la fotosíntesis,
en el bosque tropical lluvioso, donde la penumbra del sotobosque
es un cuello de botella para el reclutamiento de muchas especies
vegetales, y en formaciones mediterráneas en California y
en la Península Ibérica, donde la radiación
extrema se combina con la sequía y el calor del verano para
comprometer la supervivencia de numerosas plantas, afectando la
dinámica natural de las comunidades vegetales mediterráneas.
Su investigación ha profundizado en cuestiones relativas
a las adaptaciones morfológicas y fisiológicas de
distintas especies vegetales a condiciones de sol y de sombra, aportando
significativos avances en la comprensión del significado
ecológico y evolutivo de la plasticidad fenotípica
en plantas leñosas. Su interés por la luz como factor
ecológico le ha llevado a integrar muy diversas técnicas
para escalar desde la hoja al ecosistema. Sus proyectos de investigación
actuales y su participación en diversos comités de
expertos nacionales e internacionales responden a su interés
por contribuir desde la ecología a una más eficiente
conservación de la biodiversidad y a una minimización
del impacto de las actividades humanes sobre los ecosistemas terrestres
naturales.
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